Mis oídos podían ver un atardecer de petirrojos silbando alegremente en un cielo rosáceo. Las hojas de los árboles se mecían entre mi pelo. Cierro los ojos. Veo el sonido del río más fuerte y atrevido del mundo, ese río donde tú me besaste por primera vez. ¿Quién podría olvidar ese sonido?
Ese sonido, es pura magia, al igual que el sabor de tus labios con los míos, el mejor olor probado jamás. Yo no podría olvidarte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
!