El monstruo somos nosotros,
el monstruo del miedo y la pasión,
nuestro monstruo pasajero y crónico,
nosotros la rabia y nosotros la envidia.
La pesadilla antes de navidad,
pero también tras semana santa;
la pesadilla en Elm Street
y hasta en el País de las Maravillas.
El monstruo de ser quien odiamos,
la pesadilla de ver nuestro mayor miedo,
El monstruo de ser quien odiamos,
la pesadilla de ver nuestro mayor miedo,
y el amor, las mariposas, Cupido;
y maldita sea Afrodita y su belleza.
Y es que tú, tú que me elevas,
tú que elevas la séptima maravilla a primera,
tú que eres comunismo real,
y tú que eres dulces caricias.
Y es que tú, tú eres mi pesadilla,
tú eres mi malvada bruja
y tú a la vez el príncipe azul;
y es que sólo tú eres así como tú eres.

y maldita sea Afrodita y su belleza.
Y es que tú, tú que me elevas,
tú que elevas la séptima maravilla a primera,
tú que eres comunismo real,
y tú que eres dulces caricias.
Y es que tú, tú eres mi pesadilla,
tú eres mi malvada bruja
y tú a la vez el príncipe azul;
y es que sólo tú eres así como tú eres.


Certeros versos,
ResponderEliminarnos leemos.
Besos.
"Hace ya mucho tiempo que te quiero,
ResponderEliminar¡y es cosa lógica! Efectivamente,
quien pretende del Mal buscar la crema
no habrá de amar sino a un perfecto monstruo
¡Por eso, viejo monstruo, yo te quiero!"
Charles Baudelaire, El monstruo.