Te quiero y te requiero,
y de tanto quererte,
a veces me quemo
en el fuego de tus besos.
Como el acero,
como un choque lento
entre cuerpo y cuerpo,
aire sedoso recorriendo labios.
La rima de tu cuerpo,
que es asimétrico y perfecto.
El constante fluir de las cosas.
Una primavera sin flores,
o un otoño sin hojas,
que no me falte pues, tu nieve,
[mi invierno
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