En la vida a todos nos llega el momento de comenzar a plantearnos dudas que nos recorren el cuerpo desde hace años, dudas que esperamos que alguien nos responda, pero que en realidad, sabemos que no podrán.
Esas pequeñas y aparentemente inofensivas preguntas como un simple quién soy. Preguntarme qué clase de persona soy y por qué hago esos actos determinados, por qué me apodan de determinada forma y cuando empecé a "ser" eso que dicen que "soy". Cómo poder llegar a comprender las costumbres y manías que he ido adquiriendo a lo largo de los años que llevo de vida, la forma de hablar, de debatir y discutir, de escuchar a otros y de no dejarles hablar, de enfadarme y querer acabar con todo; querer comprender de donde sale la paciencia a determinados actos ajenos, las fobias y las filias, entender por qué quiero a ciertas personas aun sabiendo que jamás podrán corresponder a eso que siento. Intentar saber cómo se llega a considerar a alguien que era un enemigo, como de la propia familia, o por qué el mundo es tan pequeño y tiene a tantas personas destrozándole cuando además, ninguna de ellas dice saber lo que es la felicidad.
Me gustaría entender por qué las personas se enamoran leyendo o escuchando música, por la calle mientras se cruzan miles de miradas al día, o a través de una pantalla. Me gustaría poder saber por qué todas estas cosas forman parte de mi vida, por qué es para mí importante el recuerdo de haberme cortado partiendo una naranja cuando no era ni la primera vez, pero en cambio mi cerebro no ha sido capaz de capturar otros momentos, que tal vez, eran mucho más esenciales.
No sé si realmente quiero saber la respuesta a estos hechos, no sé si quiero entender todo lo que ocurre a mi alrededor, no sé si quedarme en la ignorancia o seguir creando en mi una pequeña filósofa que todo quiere saberlo y que todo le interesa; puesto que realmente habría vivido conociendo la felicidad si no supiese que aun existe gente en el mundo que no puede comer ni dormir en un sitio caliente, mientras miles de pisos vacíos en el mundo piden a gritos una persona que les cuide. Viviría tranquila pensando que a nadie le molesta a quien quiera su vecino de al lado, pero creo que el mundo está suficientemente destrozado como para permitirme el lujo de vivir feliz en mi ignorancia en vez de luchar con mis granitos de arena por la coherencia perdida del ser humano tan deshumanizado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
!