Sin
darnos cuenta aparece, surge de la nada y atraca en el puerto más
cercano. Sin darnos cuenta ya estaba amarrado con el mejor nudo
marinero, creando un microclima de anticilón a su alrededor. Aparece con
ángeles, caminando por la habitación como si respirar fuera fácil, y es
que si ellos me creyeran estarían tan enamorados de él como yo lo
estoy.
Aparece sin más, colándose como la brisa fresca se cuela por un jersey de lana fina en verano, refrescando y renovando por completo. Como esa canción que no me puedo sacar de la cabeza y busco por todas partes hasta que, cuado menos me lo espero, alguien me la muestra.
Sin explicación, la reacción de mi piel cuando me abraza, provocando a los labios en un roce de susurros.
Aparece sin más, colándose como la brisa fresca se cuela por un jersey de lana fina en verano, refrescando y renovando por completo. Como esa canción que no me puedo sacar de la cabeza y busco por todas partes hasta que, cuado menos me lo espero, alguien me la muestra.
Sin explicación, la reacción de mi piel cuando me abraza, provocando a los labios en un roce de susurros.
Pero el sol siempre se cuela por las rendijas de la persiana, esta vez parpadean mis pestañas y me recuerdan que sigo en la cama, soñando, como siempre. Me recuerdan que no se puede tener todo, y que hay que compartir, que las decisiones son lo que nos forman, y que hay errores que no se deben llamar por este nombre.
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