Me gusta saltar encima de los charcos cuando llueve, cantar la canción de “Sin ti no soy nada” bajo la ducha, soñar con cosas imposibles, la luz del sol en la cara, llegar al agua antes que nadie cuando voy a la playa, correr hasta agotarme, reírme a carcajadas contagiada por otra risa, las cosquillas hasta que te entran ganas de mear, escribir mil historias y dejarlas casi todas a medias, escuchar canciones que hablen de desamor y amargarme con ellas. Me gusta el helado de nata, vainilla y limón, salir a la calle pensando que hoy me encontraré algo especial, acariciar a mi gata notando la sensación de peligro al mordisco, los olores de hierba recién cortada y a postres deliciosos, perder mis sábados en la única afición que no me ha dejado de gustar desde los seis años, la última página de las libretas, el olor a miel, la granada, el peladillo y las cerezas. Me gusta despertarme una hora antes para escuchar música y soñar lo que quiero, mirar a las parejas por la calle, Santiago de Compostela cuando llueve, la risa de los niños pequeños, la canción de cumpleaños feliz, pelar la naranja y quitarle los gajos, las fotos de cuando somos pequeños, bajo la lluvia, en columpios o en la piscina, las colonias de Vainilla, Amor Amor y Play Boy Holliwod. Me el atún, las aceitunas y el vinagre de Módena, los pistachos, las nueces y las avellanas. Me gustan las croquetas de mi madre, los collares de mi hermana, los viajes en tren, ver “Cómo conocí a vuestra madre” y “Gossip girl”, la forma de hablar tan culta de mi hermana mayor, juagar a cosas de zombis, pasar la tarde con Carla con una naturalidad increíble, comer las gominolas de pecados, ver a mi hermana cuando sale por la noche. Me gusta el color azul en sus múltiples tonalidades, Mario Casas con o sin camiseta, ver a Mónica chillar como una loca antes de reírse,los jueves en su plena complejidad, el mes de agosto en Pombar y el de julio en un campamento sin comparación, ver a la gente sonreír, admitir el hecho de querer a alguien, la ropa floja, los pantalones baggy, los libros y películas que acaban mal. Me gusta la palabra cappuccino, las canciones de Ke$ha y Avril Lavigne, discutir con alguien sobre cualquier chorrada del siglo, las clases de plástica de Sonia y las de teatro con Romarís, los ojos verdes y las pestañas larga. Me gustan los desodorantes de chicos, el gel de aloe vera y el champú de 3M o Herbal Essences, pintarme las uñas de colores llamativos, las ecuaciones de primer grado, la arquitectura y el derecho, el rímel azul, la purpurina plateada, el grupo Pol 3.14, la frase “Todo lo que hay en esta sala es comestible, incluso yo, aunque eso sería canibalismo”, el amanecer en una acampada con el cielo despejado, ver caminar a la gente, una ciudad repleta de paraguas de colores, el Mar Muerto. Me gusta ver a mi hermana bailar, sacar mil billones de fotos, maquillarme, peinarme y vestirme para un día especial, las parejas que con una, simple para unos y compleja para otros, mirada, se entienden, el libro “Sin noticias de Gurb”, soñar con cosas imposibles. Me gusta el simple hecho de que digan "te quiero".
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