/ Pruébalo: Por él, mi padre, mi dulce padre.

18 mar 2011

Por él, mi padre, mi dulce padre.

Cuando eres pequeño no te das cuenta de las cosas. Te quitan tu piruleta y lloras, si los potitos no son los que te gustan lloras pero si pierdes a un familiar no lo entiendes.
Llegan los catorce y miras atrás, llevas diez años sin tu padre y ahí es cuando lo entiendes, ves que, quizá, si él hubiese estado todo sería distinto, entonces lloras y suplicas que vuelva.
Quizá sería más seria, más madura, más alegre, más definida, más culta, más lista o quizá no. Sólo sé que las cosas no serían así. Yo no estaría aquí, no conocería a quien conozco y no querría a quien quiero.
Él es la persona que me abrazaría, me apretaría tan fuerte que casi no pudiese respirar, me haría cosquillas hasta tener la sensación de morir ahogada con mi risa, sería el primero en tirarme de las orejas a las doce de la noche el día de mi cumpleaños, él. La persona a la que más quiero y querré. Siempre será así.
No sabes cuantísimo echo de menos tu presencia, tus fuertes brazos cogiéndome y levantándome para hacerme el helicóptero, tus labios con tu barba haciendo pedorretas en mi delicada barriga, tus ojos brillantes al ver cómo conseguía hacer rebotar una piedra en el agua.
Te echo de menos. Papá. Mi aitá. Mi camino recto. 

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