Tu sonrisa se tiñe de gris en los días más soleados, tus ojos se han apagado con la llegada de la primavera... A veces me pregunto si sigues detrás de ese rostro triste, y también me pregunto el cómo, pero no logro llegar a una solución. No consigo explicar el hecho de que una persona como tú, que siempre me ha agarrado la mano y ha tirado de mí a trompi-carcajadas, ya no recuerde como es la mueca de su sonrisa.
Me miro en el espejo y me intento imaginar siendo tú, despertando cada mañana sin ser capaz de sonreír, tiñendo los colores de blanco y negro a cada paso, y me doy cuenta de que yo no podría soportarlo.
Después de muchos días observándote, he llegado a la conclusión de que tu ilusión por las cosas se ha perdido a mitad del camino, y es ahí cuando preguntas como "¿Qué es lo que te enferma?" o "¿Acaso ya no sabes soñar?", empiezan a cobrar sentido.

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