Tinta acurrucada entre tus venas,
el sonido de unas golondrinas bajo el sol;
y tus dientes como perlas...
Perlas que iluminan la gran estrella.
Mirar hacia el cielo es verte a ti,
cerrar los ojos y soñarte,
sentir tus suspiros tras mi hombro
y quererte, quererte como a nadie.
Estás en todo, y no eres nadie;
tantos te anhelan y sólo a veces llegas.
Te echo de menos y vuelves,
te leo y me haces daño, me matas.
Sólo a ti te permito jugar conmigo,
sólo a ti, mi pequeña, te deseo así.
Y en un mundo de guerras y odio,
de envidia y dinero, estás tú,

Y, en la más oscura noche,
ResponderEliminaren el más profundo abismo,
en la luna más alejada ,
en el sueño más olvidado,
mientras pueda escuchar el rumor de tu sonrisa,
y mientras la vida brille en tus ojos... vida mía; habrá poesía.